La oración de una madre por sus hijos:

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“Las madres pueden perdonar cualquier cosa. Cuentenme todo, y estarán seguros de que nunca los dejaré ir, aunque el mundo entero les dé la espalda”

Nada alejará la motivación de ser mejor cada día como el cargo y el reto de la maternidad. Nuestro entusiasmo es hacerlo bien porque nuestros hijos tienen sus ojos puestos en nosotros. El amor de una madre refleja el amor de Dios –generoso, duradero e incondicional.

Aparte de la tardea de guiarlos hacia los pies de Dios, a las madres se les llama a vivir la compasión del Señor en la vida de sus hijos.

“Siempre serás perdonado” Le recuerdo a mis hijos, “y nunca serás menos amado”.

Esta es la promesa que experimentamos a través de Jesucristo. Cada historia del nacimiento de una madre es tan única como las dos personas atadas en el momento. Dios no llama a las madres a una vida de sacrificio perfecto, sino a una de humildad y sabiduría. Mientras menos nos enfoquemos en nosotros, nos convertiremos en nuestra mejor versión.

Una Hermosa Oración por tus Hijos

Padre,

Te alabamos por nuestros hijos. Ningún hijo es colocado en el vientre de una madre por coincidencia. Conoces cada vida, y tu de forma estratégica nos entretejes en los hilos únicos de la humanidad que llevamos por propósito para estar con tu gran amor antes de tener nuestro primer respiro de aire terrenal.

Padre, haznos ser madres que reflejen el amor de 1 Corintios 13:4-7. Queremos honrarte en la forma que amamos a nuestros hijos. Ayúdanos a ser pacientes, cuando las horas son largas, la espera parece ser imposible y nuestra fortaleza nos falla. Llénanos con amabilidad, cuando nuestra urgencia de criticar nos supere.

Padre, crea en nosotros una delicia para tu confianza, y una voluntad de adorarte en Temporadas de sufrimiento y momentos de logros triunfantes. Mientras nos proteges, permítenos proteger a nuestros hijos, Padre. Ayúdanos a construir un puente de confianza con nuestros hijos, y a pavimentar un camino de esperanza para que puedan encontrarte y aferrarse a ti, Su Padre y Creador. Padre, la maternidad es tan dura.

Ayúdanos a perseverar en las cosas que no tengamos fortaleza de hacer por nosotras mismas, para que de esta manera nuestros hijos puedan ver Tu amor reflejado en nuestras vidas.  Oramos hoy, Padre, para que mantengas a nuestros hijos sanos físicamente, y guardes sus corazones y mentes. Que sus amistades sean santas y centradas en Ti, sus relaciones y matrimonios estén basados en la amabilidad y en tu búsqueda, ante todo.

Bendícelos para que escuchen tu voz antes que las de los demás, y que las pasiones ganadas en la vida. Que nunca dejen de perseguirte y los talentos y dones que les has dado. Ven ante nosotros y perdona nuestras equivocaciones ya que hacemos lo mejor que podemos para educar a nuestros hijos, Padre. Gracias por bendecirnos con el privilegio de ser una parte tan intrincada de tu creación. Ayúdanos a estar en paz con lo que no podemos entender, y condúcenos a trabajar con lo que conocemos.

En el nombre de Jesús,

Amén.

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